Cronosíntesis por Emma Barrandéguy

De un lado del tapial la llaman con un nombre y del otro lado le dicen brocamelia, pero la planta está del lado que la llaman rosa de Jericó. Como no es egoísta, da flores para los dos lados y estas comienzan siendo grandes y blancas para marchitarse cambiando al rojo, como avergonzadas, pero siempre muy hermosas.

Si las veo en el florero de la Dirección de la Escuela de Artes Visuales, sé de donde vienen y la señora de Brondi también. A las dos nos gustan por igual, las dos reímos por conocer la procedencia.

La señora de Brondi tiene la risa y la sonrisa fácil. Y esto a pesar de la intensa lucha que para ella significa estar al frente de esa escuela, que en diez años de existencia va imponiéndose con lentitud dentro de los niveles primario y secundario. La enseñanza se hace en forma gratuita y otorga títulos reconocidos por la nación.

Abrir las puertas al arte en Gualeguay no es tan fácil como parece; el medio sigue considerando al artista una especie de vago profesional, lejos aún de la valoración actual de la plástica. En otras partes, empresas comerciales o industriales, por ejemplo, compran cuadros, establecen premios, donan becas, etc.

Se sabe que cualquier vocación puede manifestarse sin escuela, pero la enseñanza de las distintas técnicas estudiadas y practicadas hasta en sus mínimos detalles le permitirá al artista en ciernes marchar sobre carriles más seguros. Sobre las distintas corrientes artísticas que les son explicadas aquí a los alumnos se hacen luego trabajos espontáneos y sin modelos fijos. Cada alumno dará así su interpretación hasta ir encontrando la vía propia.

Todo esto lo explica la señora de Brondi en forma lenta y cordial, segura de lo que quiere y del impulso de belleza que la guía y le permite superar cualquier obstáculo para lograr que se conozca la escuela que dirige, que se acerquen a ella más alumnos y que se pueda obtener el nivel de profesorado (dos años más) que facilita la especialización completa y la elección. Las demás escuelas que existen en la provincia (cuatro) poseen la primera categoría, mientras que la de Gualeguay, ciudad que se destaca como muy culta, permanece en segunda categoría por su reducido grupo de alumnos.

Las brocamelias que se marchitan en el florero de la Dirección saben también que si desde lo de doña Joaquina se asoman al patio de Betty Brondi es para estimularla y acompañarla en sus valiosos afanes.

Domingo 30 de julio de 1978

Incluido en: Emma Barrandéguy, Cronósíntesis, edición e introducción de Evangelina Franzot, EDUNER, colección El país del Sauce, Paraná, 2016, pp. 13-14.

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