Poemas por Carlos Enrique Urquía

La canoa

Para exaltar tu estado y tu existencia

tu amistad con el hombre y su paisaje

explicaré en mi canto tu lenguaje

y en la isla enredada tu presencia.

La soga que ha enjaulado tu impaciencia

y el agua que es tu pie y es tu hospedaje

te ofrecen un amor de voz salvaje

yo te traigo mi grito que es mi ciencia.

Y al buscarte en el río navegado

y en la forma especial de la corola

y en el remo mellizo y manejado

descubro que la isla no está sola

mientras estén tu tabla y tu costado

resbalando en la hamaca de la ola.

De Amistad en las islas

Vamos hacia las islas

Suben y bajan las navegaciones.

Detrás del puño del agua

conspiran los movimientos vegetales de las islas.

La mariposa en el biplano aplauso

el aire sólido

y los pescados forrados de agua.

La talabartería que cita las industrias en la escama

en el relieve tibio

en los perfiles.

Se vacían los pájaros en los pecíolos de la luz

cuando remamos nuestro entusiasmo de mapas

de sangres pulidas.

Nos desnudamos desde el sexo hasta la primavera

y el tiempo es una araña de inteligencia olorosa que no respetamos.

Verde y blanco

entramos en la vida

canjeamos opiniones.

Las hectáreas citas sus asambleas en el corazón

hay un botellón donde juegan tus muslos.

 

Ejercicios con pescados

1. El bagre resbala

sus bigotes guías de la espuma

tiene la temperatura del rocío

la concurrencia autóctona del agua.

 

2. Ovalo de la boga subido a los espejos de la escama

furia del marinero

sopla su valentía más allá del calabozo del anzuelo.

 

3. El dorado

una lámpara

también la pantorrilla ensangrentada

un óxido reunido para la libertad del sol silvestre.

 

4. La cucharita

el llavero colgado en las burbujas

empieza la mojarra

y el hambre es un pimpollo destapado

cuando es velocidad de superficie.

Y consigue que el río

lo exponga al infinito.

 

5. Lacio

el patí

¡oh lirio invertebrado!

soga celeste y gris que estás en las corrientes.

 

6. Ruido de cobre húmedo

cuero con hierro blando

en la orilla extraída

el armado

es el agua que cruje su cartílago de barro.

 

7. El surubí

flota su muslo serio

su fauna cabezona y alunada

su diámetro tendido en los aguajes.

Es ancestral y hondísimo

aunque suba en la costa su lento coletazo

aunque la luz lo marque en las corrientes

aunque sea una campana mojada y silenciosa.

 

8. El dentudo es un peine

una lanza sin jefe

la antigua puñalada con pecíolo de tanza.

 

9. El pejerrey

¡qué fresca empuñadura!

La plata se sumerge

pero él es subcutáneo

apenas un contorno que se le escapa al río.

Que la muerte le sea una botella limpia

uncido a la esperanza de la pesca

de pie en la correntada.

Que la muerte se encienda en sus estrofas

y el pescador de caña

rescate su belleza al borde del invierno.

 

De La Cimbra

9

Colgado de la siesta

con las espadas jóvenes.

El clavel del aire

pone nudos de viento

con una cinta igual a tu mirada.

 

10

La primavera salta el horizonte

y cae en las islas.

Para no estar ni más acá ni más allá

tiene su taller en el durazno

vecino de tu boca.

Camina con un solo pie

arrastrando sin ruido

su carne y su acompañamiento.

Y nunca se va del todo

pues ya ha dejado su poema

entre el río y las estrellas.

 

28

La lluvia de las islas

Con su mecánica de agua

Sobre el Rama Negra.

La lluvia que nace en el tiempo

come la tierra como una medicina.

La lluvia de cristalerías grises

desnuda y elegante en su tela de vidrio.

La lluvia perpendicular a los insectos

con su escritura de viento.

La lluvia de los antiguos botellones

aceitando las líneas de las flores.

La lluvia atornillada en la memoria

como una conversación de la biología.

La lluvia filatélica de los helechos

octogonal e hirviente en las arañas.

La lluvia con mirada de animal

recorre los caminos de tus ojos.

de Rama negra

El Blanquillo

Con el agua insinuada

con el viento girando en la humedad entera

el blanquillo se mece

cuando el pájaro vuela los troncos de ojos claros.

La cortadera

la pajabrava

el plumacho.

El blanquillo

en el paisaje lujurioso y ancho

se hace y deshace

con sus células grises y con sus miedos ácidos

El blanquillo sujeta las famas de las islas

vive y muere en su espacio.

Los silencios lo enciman con sus tambores secos

él es uno de tantos.

Islas de día cicatrizado

La tierra femenina

interviene y dibuja las raíces del barco.

Yo ya no puedo atravesar mi piel

mi turismo lisiado.

Yo ya no puedo salvar con un salto los modos

dejar en el camino la campera con hábitos.

Ancho el Gutiérrez casi el Uruguay

en la boca una isla como una mosca

flotadora y atenta a las siestas del sábalo.

Quieto adulto y experto

miro desde la sangre estos aguajes anchos.

Mientras en otros tiempos

de memorias y olvidos

me recorren el cuerpo unos muchachos.

 

6

Una rama nace de tu saludo

es la península del paisaje.

Las ramas vecinas comentan lo ocurrido

mientras el sudeste jaula y libertad

retrocede hasta el almanaque

como hace diciembre cuando se convierte en año.

¿Qué decisión ha tomado la poesía

que su infantería invade las maciegas

y se adelanta cardinal

correo herido

hacia la batalla del verano?

El mundo desova sus tarugos sobre mi lengua

donde los hombres llegan jadeantes

y el rocío y la mañana de limón

intervienen en los verticilos de la espuma.

Soltando el remo tu saludo desde lejos

el río navega en tu saludo.

Es la rama de las islas del Ibicuy

la ecuación vegetal

el instinto feliz que vive en la geografía.

Pero hay una acción decisiva

porque con un manotón

rasgó angustiadamente la humanidad.

Existir es el grito del insecto

mientras tu mano queda colgada detrás del río

como un foliolo de América.

 

7

Un poema de las islas del Ibicuy

sin recompensa alguna

Una soledad heroica

en las alacenas de su biología.

Desde el adentro de las palabras

capitanías de venas y de tiempos.

Una hermandad gratis

que conspira con las glándulas del paisaje

cuando el río escribe sus arcillas

y el árbol coincide con las luces de la primavera

y con la corbata amarilla de su leña.

Ya han desaparecido todas las ideas

decapitadas

y las geometrías del limo corrigen sus sastrerías

porque es tiempo de no ser remunerado

para que la belleza sea la revista

que presente a los hombres.

Un poema con palabras sin pecíolo

ni ramas

ni troncos

ni yemas

ni organismos.

Con la boca solamente abierta en su sonido

y el oxígeno trayendo

a las horquetas de los agarrapalos.

Porque no se trata de tener razón

sino de tener poema.

 

17

Has entrado en las líneas

y has dejado que el agua

regrese a sus apósitos de curvas indirectas.

La mariposa y el sarandí

son válvulas del tiempo

en una encrucijada

de oxígeno dulce.

Casi en la desigualdad

los hervores del estambre se pierden.

Hay un carbón con luz y cicatrices:

el sol con la prosodia de la abeja.

Yo sigo la escritura destruida

el paréntesis

el segmento

vuelvo los pies hacia los sitios sociales

porque he jugado el número de las arterias.

El antiguo espinel con cuestionario

entre el barro arenoso y las crecientes.

De Sintaxis del Ibicuy

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