Delta F. Por Marisa Negri

Primer amor

Ella sube a la lancha escolar con un ramo para su maestra, deja la mochila rosada a un costado y se dedica a acomodar las flores para que formen un dibujo perfecto sobre su falda; un lirio amarillo domina la escena pero lo que embriaga el aire es el jazmín. Él la mira, quisiera hablarle pero ella está ausente dentro de su pequeño jardín almidonado, entonces le acerca una culebra de plástico y las flores caen. Ella lo mira con furia. Por fin lo mira.

 

Espejo

La familia entera parada en el muelle despidiendo a Irene.

Una oveja se pasea airosa por el albardón, huele las margaritas ajena al espectáculo.

Es el primer día de clase porque la familia es nueva en el arroyo.

De este lado la cámara atenta a detener ese instante

Pero la niña sube y sonríe y la escena se invierte; es el padre quien toma la foto con su móvil apoyado en una casuarina.

 

Inmóvil

No se puede salir de las islas.

A veces viajo a la ciudad y en ella se quedan mis manos. Llevo una réplica fantasma que me permite sacar el boleto pero que ha perdido irremisible la ductilidad de la caricia.

Otras veces lo que no puedo llevar son los pies, que se quedan plantados en la tierra blanda y barrosa después de la creciente.

Arrastro entonces un cuerpo que tropieza.

Cuando nada de la anatomía responde dejo pasar el llamado de las lanchas y el día es una fruta dorada suspendida en el agua.

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