La peregrina por Cristian Morales

Mi relación con la navegación empezó hace 11 años. Viajaba por España y llamé a mis padres para darles feliz navidad. Mientras conversábamos mi viejo me cuenta que invertirá gran parte de sus ahorros en la construcción de una Lancha Chilota. ¿Lancha Chilota?, dije. Conocía Chiloé y las barcazas que surcan los canales del sur de Chile, pero nunca había oído hablar de Lanchas Chilotas. Me cuenta que hace unas semanas estuvo navegando en una.  Estaba cruzando el Seno del Reloncavi, al timón, en medio un temporal, tomando mate y sintiendo esa energía vital que entrega la inmensidad del mar, el frío viento en la cara que tensa las velas y hace crujir el mástil y las cuadernas como un árbol añoso y cansado. Me cuenta que sintió una Epifanía profunda, una iluminación momentánea y fugaz, de esas que se sienten pocas veces y que te hacen tomar decisiones trascendentales que cambian el rumbo de tu vida. Sin más, decide embarcarse en el desafiante y desconocido periplo de la construcción de un barco de madera. Contactó a dos carpinteros de ribera chilotes, Jaime Gallardo y Jose Mautor. Jaime le dice que por tradición tienen que encontrar el nombre de la embarcación antes de comenzar a construir. La Peregrina apareció entonces luego de un paseo por el mercado Persa de Santiago, en un anticuario encuentra el ancla de un galeón español que naufragó en el Canal de Chacao, Chiloe. En el 1792. El Ancla tenía grabado el nombre del barco hundido. Así nació La Peregrina y empezó mi historia como navegante.

Quedé tan impresionado como maravillado. Sólo había navegado en láser y por lagos. Jamás había imaginado en la posibilidad de capitanear un barco, navegar por los canales y fiordos de Chiloé y de incluso poder navegar por el mundo. Por esos años terminaba mi carrera de arquitecto y decidí hacer la tesis de título sobre los astilleros artesanales chilotes. Saqué licencia de Capitán Costero y viajaba a Chiloé a ver astilleros y navegar en La Peregrina. Mi obstinación por la navegación y mis ganas de aprender era tal, que una vez titulado me embarque de marinero en un yate que navegaba del Caribe a Valparaíso, cruzando Canal de Panamá. Llegamos al Puerto después de casi 3 meses de navegación y profunda reflexión. Altamar altera los sentidos y el tiempo y el espacio. Los días son difusos y brumosos, todos iguales, rutinarios y azules. Estás envuelto entre nubes, estrellas y rodeado por el horizonte infinito. Vives en otro medio y eres parte de una tripulación que de momento es tu tribu.  Hay mucho oxígeno, flotas y contemplas. El viento sur junto a la mar de fondo, ola larga que viene desde Cabo de Hornos, imponían sus fuerzas en contra nuestro. Después de 3 semanas ciñendo, buscamos las calmas de las vaguadas costeras para avanzar a nuestro puerto de destino. Mi hermana cuenta que cuando volví no hablé en una semana. Esa experiencia me conectó con el mar y despertó un vínculo atávico que ahora volvía impetuoso. Pasaron los años y muchas navegaciones en La Peregrina junto a proyectos idealistas en los majestuosos paisajes del Archipiélago de Chiloé. Uno de ellos es Canal 16: rutas chilotas, documental sobre la cultura de bordemar y la construcción de lanchas chilotas. Con una tripulación de amigos músicos, poetas, arqueólogos y cineastas le dimos vida al colectivo Viaje en Paracaídas; proyecto experimental de rescate y difusión del patrimonial inmaterial, utilizando el viajar para trazar rutas culturales. Zarpamos rumbo mañihueico, la localidad en donde vive Jaime Gallardo y José Mautor. Los carpinteros de La Peregrina y grandes maestros que heredaron su oficio de sus antepasados y que con vigor mantienen viva la tradición de construcción artesanal de embarcaciones y vida de bordemar. Oficio único, pero que se repite, cada uno a su modo, en distintas riberas navegantes de mares, ríos y lagos del mundo. Acá presento el primer teaser de nuestro proyecto largo e inacabable, ya decía Melville en Moby Dick “Dios me libre de completar nada. Este libro entero no es más que un borrador; mejor dicho, el borrador de un borrador. ¡Ah, tiempo, energía, dinero y paciencia!”

 

Fotos de La Peregrina. 

 

Cristian Pablo Morales: Gestor y capitán de PEREGRINA: proyecto turístico de navegación y cultura en el Archipiélago de Chiloé. Durante 8 años ha navegado por los canales y fiordos chilotes. Trabajó como marinero en yate privado en la travesía oceánica: Aruba – Canal de Panamá – Galápagos – Valparaíso. 6.000 millas náuticas navegadas. Dos meses embarcados.

 

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