Editorial N°12

En un principio este número de Carapachay estuvo pensado en torno a la figura de la provincia, su narrativa, su historia, su vinculación con el río. Todo se desarrollaba con normalidad hasta que sobrevino el viraje hacia lo excepcional: el virus, la cuarentena. Martín Rodríguez que iba a escribir sobre la coyuntura política en el contexto de la renegociación de la deuda nos preguntaba: “¿Ahora se puede escribir de otra cosa que no sea el coronavirus?” Federico Falco, por su parte, dice en una de sus cartas a María Teresa Andruetto: Me cuesta hoy retomar el hilo de nuestra conversación. Releo una y otra vez nuestro intercambio de mensajes, y de pronto –contrastadas con las noticias, con esta crisis global, con las imágenes que llegan de una punta y otra del planeta- todas las ideas se me deshilachan o desenfocan.”

La cuarentena, entonces, vino a interrumpir no sólo la rutina cotidiana de los individuos, ahora aislados, cosa que sin dudas hizo, sino más bien la vida misma y su narración colectiva. La cuarentena alteró los modos del habla y sus temas, los modos de comunicación y de contacto; lo modos de comer y de vestir; los modos de educar a nuestros hijos; en fin, alteró los modos de vivir.

Interrumpir, sin embargo, no es clausurar parecen decirnos el conjunto de textos que conforman este número de la revista Carapachay o la guerrilla del junco, un número que si bien está atravesado por este acontecimiento extraordinario no se deja destrozar por él. Por eso mismo, la gran serie fotográfica de Daniel Merle es un recorrido por los años de la dictadura, atravesando la década del ochenta hasta el comienzo del menemismo; esa serie de fotos históricas conviviendo con una coyuntura atípica, un antes y un después, seguramente, para la era global, muestra también un modo de pensar el presente que nos interesa: no perder de vista, en la urgencia, la perspectiva crítica del tiempo histórico.

Por nuestra parte, seguimos escribiendo, seguimos compartiendo y seguimos escuchando, tratando de evitar, también, que nos arrastre la corriente.

Revista Carapachay

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